31.12.07

Premodernidad

Llamaremos premoderna a la sociedad regida por unos principios jerárquicos -que determinan las identidades y estructuran las relaciones humanas- que se pretenden naturales y esenciales y se legitiman de manera metafísica recurriendo a argumentos sobrenaturales. Estos principios indican a los individuos lo que son y lo que deben ser y definen su comportamiento en función de su clase, religión, sexo, familia, etnia, clan, etc. El individuo no aparece a la vista de los demás en tanto que hombre, sino “en tanto que esto o aquello” en función de un atributo, como algo concreto, particular que oculta su singularidad. No es que no existan individuos singulares, es que la singularización (que no forma parte del ser y la esencia de los individuos) se identifica con lo arbitrario, lo contingente, es sinónimo de desvío y extravío, de desnaturalización, de corrupción.

En este contexto, las pertenencias-rango lo son “de nacimiento”, parecen naturales y esenciales, forman parte del orden natural del mundo. De manera que las desigualdades no lo son sólo de hecho, sino también de derecho. Para que resulte asumible que la posición de un individuo en la cartografía social quede atribuida desde el mismo nacimiento se otorga un fundamento religioso a la injusticia que permite gratificar la dependencia y castigar el desorden: la desobediencia es, además de contra natura, pecado y la crítica es blasfema. Lo natural (físico y normativo) es así considerado sobrenatural, lo que efectivamente es se identifica con lo que debe ser.